Comunicado de prensa 039/19

XXIV domingo del tiempo ordinario

15 de septiembre de 2019

1. Estimados hermanos que peregrinan en la Diócesis de Tapachula, la misericordia de Dios nos quiere alcanzar a todos. En las lecturas de este domingo se nos muestra lo misericordioso que es Dios con nosotros. Él, como madre y padre de todos siempre procura nuestro bien y que todos podamos ser cercanos a su amor. Cada uno está llamado a experimentar esa misericordia y vivirla como la oveja, la moneda o el hijo prodigo. Sólo sintiéndonos misericordiados podremos ser misericordiosos con los demás.

2. Estos días nos mueven a tener un profundo espíritu patriótico. Hoy en México nuestro corazón vibra de gratitud por celebrar un año más de los inicios del movimiento de la Independencia. Celebrar la Libertad significa reconocer que somos un país libre para hacer el bien, para defender y promover la vida desde su concepción hasta la muerte natural, para defender el matrimonio entre un hombre y una mujer, para ejercer la libertad de prensa, para crecer en el ejercicio de la justicia y equidad para todos, para vivir en paz y seguros, para garantizar economías que desarrollen nuestros pueblos y ciudades, para ofrecer espacios de crecimiento cultural a niños y jóvenes. No podemos celebrar la Independencia, no podemos gritar ¡Viva la Libertad! en un país donde hay muertes, robos, inseguridad, pobreza, corrupción, poco avance científico y tecnológico, deterioro ambiental y maltrato a migrantes. Nos duele ver que en nuestro territorio Diocesano encontremos situaciones que nos llevan a pensar que puede crecer la inseguridad. Por tal motivo, desde este mensaje queremos reiterar nuevamente: Sólo en Cristo, nuestra paz, tendremos un país libre.

3. En Tapachula hemos sentido la misericordia de Dios estos días al llevarse a cabo la reunión de Obispos del Salvador, Honduras, Guatemala y México. El Encuentro nos sirvió para reflexionar sobre los procesos de acompañamiento a migrantes y refugiados ante la emergencia que estamos viviendo. Las Iglesias que peregrinan en Centroamérica, por medio de sus Obispos, externaron su gratitud con la Iglesia en México, especialmente por el trabajo humanitario que realiza nuestra Diócesis en el paso de los migrantes. Esta reunión nos permitió advertir que como Iglesia de Tapachula tenemos una buena estructura que acompaña a los extranjeros en busca de un mejor lugar para vivir. Sin embargo, hemos caído en la cuenta que nuestros gobernantes se ven sumamente rebasados por las demandas en materia de atención a migrantes. Podríamos decir con puntualidad que vivimos la era de las deportaciones en México con un aumento de 63% de eventos de deportación. Por tanto, urgimos al Gobierno de México a ser puntuales en la atención y transparencia en su actuar hacia los migrantes, sobre todo hacia los extra continentales.

4. En su mensaje por la jornada de oración por el cuidado de la casa común, el Papa Francisco nos ha dicho que desde el principio de la creación «Dios vio que era bueno» (Gn 1,25). Trágicamente, la respuesta humana a ese regalo ha sido marcada por el pecado, por la barrera en su propia autonomía, por la codicia de poseer y explotar. Sigamos orando por los que tienen en sus manos las decisiones para que cuiden y protejan la casa común.

5. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos acompañe en nuestro camino por llegar a la patria definitiva del Cielo y nos ayude a vivir y transmitir la misericordia de Dios que nunca nos abandona.


Fraternalmente

+ Mons. Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula