Comunicado de prensa 041/19

XXVI domingo del tiempo ordinario

29 de septiembre de 2019

1. Estimados hermanos que peregrinan en la Diócesis de Tapachula, la enseñanza que Jesús de Nazaret nos regala en la vida de Lázaro es la de vivir con intensidad el momento que Dios nos regala, aprovechando las dificultades y problemas de manera que nos lleven al encuentro eterno con Dios.

2. Hoy nos unimos como Iglesia Diocesana en la Jornada de Oración por los Migrantes y refugiados. El Papa Francisco nos pidió este año celebrarla en septiembre para ir creciendo en la sensibilidad hacia estos hermanos nuestros. El Papa nos dio un mensaje donde nos insistió que “no se trata sólo de migrantes”. Esta frase quiere decir que, detrás del rechazo ante el fenómeno de la migración, están nuestros miedos que tenemos que superar; está nuestra creatividad para hacer efectiva la caridad; está nuestra capacidad de no excluir a nadie; está la necesidad de ponernos a nosotros mismos en primer lugar como seres humanos; se trata de ver a la persona en su totalidad y de construir desde aquí, la ciudad de Dios y del hombre. Queremos que día con día en la Diócesis de Tapachula crezcamos más en nuestra acción hacia los migrantes. Nunca verlos con desprecio e insensibilidad, todo lo contrario, sentirlos cercanos, hermanos nuestros.

3. Estamos viviendo un momento intenso de lluvias, nuestra Iglesia Diocesana está alerta por cualquier emergencia que se pueda suscitar. Les pedimos estar atentos y hacer caso a las indicaciones de protección civil. Sin embargo, es necesario hacer notar que detrás de las inundaciones que hemos vivido o puedan suscitarse, está la irresponsabilidad de algunos. La basura es un factor detonante del desbordamiento de ríos que afecta a poblados de la zona baja; ojalá tomemos conciencia de la necesidad de ir asumiendo una actitud ecológica.

4. En octubre vivimos un tiempo para fortalecer nuestro amor a la Virgen María a través del rezo santo rosario. Además, la Iglesia nos invita a fortalecer nuestra consciencia de bautizados, y como tal, llamados a ser signo del amor de Dios entre los hombres. Es el mes misionero, una oportunidad para ir hacia los más necesitados, hacia los pobres y excluidos, y llevarles el anuncio de la fe en Jesucristo.

5. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos acompañe en nuestro camino por llegar a la patria definitiva del cielo y nos ayude a vivir y transmitir la misericordia de Dios que nunca nos abandona.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula