Comunicado de prensa 042/19

XXVII domingo del tiempo ordinario

06 de octubre de 2019

1. Estimados hermanos que peregrinan en la Diócesis de Tapachula, la Palabra de Dios en este domingo nos invita a renovar el amor de Dios en nosotros. San Pablo, en su Carta a Timoteo, le recuerda que avive el fuego de la gracia de Dios en él. Todos estamos llamados constantemente a esta renovación con el fin de no quedarnos paralizados por la frialdad del mundo que no se acerca a Dios. Reavivar la gracia de Dios sólo se puede hacer acercándose a Él. Renovar el amor de Dios en nuestra persona es una misión que podemos y debemos hacer por nuestro bien.

2. Estamos viviendo el mes de octubre, tiempo en que la Iglesia nos recuerda que somos bautizados y enviados a ser testigos del amor divino. En la Diócesis de Tapachula tenemos presente la realidad de la migración pero se nos ha olvidado que en la evangelización ellos son misioneros y también destinatarios de la misión. Los migrantes son misioneros que nos enseñan que hay que vivir, en sentido positivo, inconformes en este mundo, anhelando siempre un lugar mejor, el cielo. Por otro lado, son destinatarios de la misión porque en ellos concretamente podemos hacer efectiva la caridad, es decir, mostrarles el amor de Dios y apoyarlos en su intento de llegar a mejores lugares donde puedan vivir, crecer y desarrollarse.

3. Una misión que tenemos pendiente es con la Casa común. Asumir una actitud ecológica es un imperativo de nuestro tiempo que no se puede posponer. Las intensas lluvias y los distintos fenómenos naturales que han cambiado son una llamada de atención para todos. Especialmente deben poner atención a este asunto aquellos que tienen en su responsabilidad la toma de decisiones que ayudan a proteger el medio ambiente. No obstante, todos debemos sumarnos a las labores de cuidado y protección de la ecología. Cuidar del aire, del agua y de la tierra también es una misión.

4. La seguridad pública es una tarea que todos debemos construir. Son alarmantes las noticias que los medios de comunicación nos acercan día con día sobre cómo crece la inseguridad en la región. Algunas semanas las vivimos más en paz que otras, pero tenemos que esforzarnos por garantizar entre todos un ambiente de tranquilidad. Sin embargo, seguimos urgiendo a nuestras autoridades a poner todo el empeño y los medios posibles a su alcance para que aseguren una vida con justicia y paz para todos los ciudadanos.

5. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos acompañe en nuestro camino por llegar a la patria definitiva del cielo y nos ayude a vivir y transmitir la misericordia de Dios que nunca nos abandona.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula