Comunicado de prensa 050/19

I domingo de adviento

01 de diciembre de 2019

1. Estimados hermanos que peregrinan en la Diócesis de Tapachula, hoy iniciamos el tiempo de adviento. La Iglesia nos recuerda durante estos días que somos personas de esperanza. Esperamos al Señor Jesucristo en su segundo y glorioso regreso, pero mientras eso sucede, esperamos ser un mundo, una sociedad, una familia, unas personas mejores. Una de las características del cristiano del siglo XXI debe ser la esperanza. Esperamos que el Reino de Dios se viva plenamente.

2. Los migrantes que salen, los que vienen a trabajar o los que pasan por nuestras tierras son personas que nos hacen visible la esperanza. Todos estos hermanos nos hablan de que en el ser humano hay una esperanza por un mundo mejor. La mayoría salen de su tierra esperando encontrar mejores condiciones para vivir. En la Diócesis hemos sido bendecidos con su presencia, por tal motivo en este tiempo de adviento quisiéramos animar los esfuerzos que hacemos como Iglesia Diocesana por acoger, integrar y promover a los hermanos extranjeros en nuestra vida cotidiana.

3. La familia cristiana es sembradora de personas con esperanza. Es en el hogar cristiano donde se gestan y forman los futuros varones y mujeres que empaparán al mundo de esperanza en el Señor. Sin embargo, reconocemos con pena que poco a poco la baja natalidad que padece nuestra sociedad esté promoviendo una comunidad estéril que apresura su exterminio. Este triste invierno demográfico pone de relieve la falta de esperanza que aqueja a muchas personas: no se quiere dar vida con amor generoso, porque se valora más tener cosas y disfrutar de comodidades.

4. Estas fiestas decembrinas pueden traer mucha riqueza a nuestras vidas. Los ruidos, las luces y otras distracciones pueden hacernos perder de vista lo esencial de estos días: el amor de Dios. Tenemos que seguir promoviendo la paz en nuestra sociedad, la ecología integral que cuida de todos, el receso vacacional en las escuelas nos debe acercar más como familias. Esperamos que estos días sean mejores y que nos hagan crecer como personas para bien.

5. En este mes de diciembre nos acercamos más al amor de Dios que nos transmite la Virgen de Guadalupe. Queremos invitarlos a manifestar el aprecio y cariño que nuestra madre del Tepeyac se ha ganado en nuestro corazón de una manera que evitemos cualquier acto que contradiga el mensaje de Nuestra Madre del Cielo. Sepan que el verdadero amor a Santa María de Guadalupe culmina en un amor más fuerte en su Hijo Jesucristo y en una vivencia del mensaje que ella nos trajo, es decir, ella fue mensajera de la Verdad de Dios y signo materno de su amor, nos brindó auxilio, compasión, consuelo y defensa. La Virgen de Guadalupe nos invita a reconciliarnos con Dios, entre nosotros y a proclamar el Evangelio de su Hijo.

6. Que Jesucristo, Rey del universo, nos acompañe en nuestros propósitos de cuidar, promover y comunicar el don de la vida y nos ayude a construir el reino de Dios.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula