Mensaje al Pueblo de Dios

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Domingo de la Ascensión

24 de mayo del 2020

1. Muy querida familia diocesana de Tapachula, hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Esta celebración nos recuerda que el Señor Jesús, único y verdadero Sacerdote de la Eterna Alianza, entra en un santuario nuevo y diferente, es decir, el mismo cielo y se presenta ante Dios Padre en favor nuestro. Las lecturas de la Palabra de Dios nos recuerdan la escena de la Ascensión como un acontecimiento donde el Señor nos deja la tarea de ser continuadores de la obra de Dios. Sean estos días de replegamiento necesario en casa momentos privilegiados para anunciar el amor de Dios entre los nuestros.

2. La Pandemia del coronavirus en Chiapas ha llegado a un momento bastante crítico. Estamos viviendo los 21 días de pico de contagios en la entidad. A nivel nacional nos convertimos en el tercer lugar de todos los Estados llegando a ser más de 1000 chiapanecos con covid-19 y más de 80 defunciones. Quiero invitarlos a afrontar este momento con esperanza. Sepamos que nuestro Padre Dios no nos abandona aún cuando la situación parece ser más intensa y desesperante. Sin embargo, también debemos ser responsables acatando la indicación de nuestras autoridades de quedarnos en casa y guardar las normas básicas de higiene.

3. En este esfuerzo de salvar vidas en la pandemia reconocemos el trabajo que realizan los médicos, enfermeros, personal administrativo y de apoyo en los hospitales. Los sacerdotes de la Diócesis de Tapachula hemos intensificado una jornada de oración por todo el personal de salud. Agradecemos el apoyo, la dedicación y el cansancio que viven día a día ayudándonos a salir adelante en esta enfermedad. Al mismo tiempo, rogamos por el eterno descanso de quienes han fallecido por el coronavirus y por sus familiares para que Dios Nuestro Padre los fortalezca y anime.

4. El confinamiento en casa es una oportunidad para cuidar la ecología. Tal parece que estar más tiempo en el hogar nos ayuda a producir menos basura, quisiéramos que este hábito se fortalezca y continúe cuando podamos regresar a la normalidad. Evitemos tirar la basura en las calles cuando llueve, esto impedirá que los ríos se contaminen. Dios Nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Señora Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más vulnerables y enfermos, en esta pandemia.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula