Mensaje al Pueblo de Dios

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Domingo de la Santísima Trinidad

07 de junio del 2020

1. Estimada familia Diocesana, hoy celebramos a la Santísima Trinidad, uno de los grandes misterios de la fe cristiana. El prefacio de la Santa Misa de hoy dice: Adoramos a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad. Esta frase retrata de forma breve la profundidad del misterio celebrado y su repercusión existencial para la vida de nosotros y de nuestras comunidades cristianas. Celebrar a la Santísima Trinidad es acercarse a uno de los sueños de Dios: la unidad indivisible que surge y se fortalece en la diversidad. Esta unidad no es uniformidad. La fuerza de esta unidad descansa en el respeto a la pluralidad de quienes la forman. No se pierde el individuo en la gran familia, ni ésta absorbe y elimina su identidad. A Dios Padre lo mueve el amor y nuestra salvación. El primer fruto de le fe es descubrir, desear, disfrutar la alegría del sentirse amado por Dios. Que el amor de Dios sea la fuerza de nuestra familia en estos días difíciles de la pandemia y que consuele el corazón de quienes lloran por sus familiares difuntos.

2. Estamos viviendo los momentos más críticos y dolorosos por la pandemia del coronavirus. Esta enfermedad ha venido a cambiar la manera de acompañar a nuestros familiares enfermos y la forma de consolarnos cuando los nuestros fallecen. El amor de la Santísima Trinidad es el que nos acompaña, anima y sostiene. Este mismo amor es el que nos ha movido a buscar nuevas formas de acompañarlos en oración por los enfermos y difuntos. En la página de Facebook @DiocesisdeTapachula, todos los días ofrecemos el rezo del Santo Rosario a las once de la mañana y la Celebración de la Santa Eucaristía a las siete de la noche. Pueden hacer llegar sus intenciones a la mensajería de la página o al WhatsApp 9621037196 directamente con el padre Sergio Alfonso López Méndez, encargado de la Pastoral de la Comunicación. El amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es el que nos debe mover a vivir estos días orando por nuestros enfermos y difuntos desde nuestro hogar. Cumplamos la indicación de nuestras autoridades de quedarnos en casa y si tenemos que salir exageremos las medidas de sanitización e higiene que procuren nuestra salud.

3. El próximo jueves celebraremos la solemnidad de Corpus Christi. Un momento importante que nos ayuda a tomar consciencia de la Presencia del Señor Jesús en la Eucaristía. Quiero invitar a los sacerdotes a buscar formas creativas que ayuden a vivir esta celebración desde casa. Un servidor celebrará la misa a puerta cerrada a las nueve de la mañana en el Santuario diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe (la Villita) y será transmitida vía Facebook live en la página @lavillitatapachula, y terminando la celebración, con un grupo reducido de sacerdotes, impartiré la bendición afuera de los principales hospitales que atienden pacientes de coronavirus en la ciudad de Tapachula. Dicho recorrido será transmitido desde la página en Facebook @DiocesisDeTapachula. De esto último daré más detalles en los próximos días.

4. Hemos comenzado la temporada de lluvias. Estos días vivimos la preocupación por la tormenta tropical, sin embargo, ya va pasando. Los invito a no bajar la guardia y a estar siempre vigilantes. A los sacerdotes les pido tengan la bondad de monitorear con regularidad su territorio parroquial, para que, con información de primera mano, tengamos una visión clara y completa de cómo está la situación en este tiempo de lluvias y, si hubiera alguna novedad, ojalá pudieran avisar a padre Sebastián A. Pérez Ortíz, encargado diocesano de la pastoral social. Tengamos presente que, en este tiempo de emergencia de salud y de lluvias, el lugar más seguro para una familia es su casa. No es tan complicado prevenir. Recordemos que contamos con tres zonas de riesgo: hacia la montaña, zona de deslaves, riesgo de quedar sepultados; hacia la franja entorno a la carretera México 200, zona de escurrimiento, riesgo de ser arrastrados por el agua; hacia los esteros y humedales, riesgo de inundación. Hay que ubicar bien dónde está nuestra casa y tomar las precauciones necesarias. Este año tenemos que ayudarnos a tomar con tiempo las debidas precauciones.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Señora Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más vulnerables y enfermos, en esta pandemia.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula