Mensaje al Pueblo de Dios

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Domingo XI del tiempo ordinario

14 de junio del 2020

1. Estimada familia Diocesana, hemos retomado el tiempo litúrgico que conocemos en la Iglesia como el tiempo ordinario. En este período estamos invitados a mirarnos a nosotros mismos desde Dios. El libro del Éxodo que escuchamos en la primera lectura de la liturgia de este domingo menciona el argumento al que Jesús recurre para exhortar hoy al nuevo pueblo de Dios: ver lo que Dios ha hecho y sigue haciendo por su pueblo. La reacción de Jesús ante las multitudes y la función de los Doce son expresión de la fidelidad de Yahvé. La visión de las multitudes extenuadas y desamparadas no da pie a la aparición de tristezas trágicas de parte de Jesús. Por el contrario, es tiempo de cosecha para Yahvé. Los Doce aparecen aquí como el nuevo pueblo elegido por Dios en Jesús para enfrentar el cansancio y el desamparo de las multitudes, expulsando espíritus impuros y curando toda clase de enfermedades y dolencias. Nosotros somos ese nuevo pueblo de Dios y este tiempo de pandemia no es para vivir tristes o atemorizados, sino para manifestar lo que realmente somos: hijos de Dios, pueblo de su propiedad.

2. Quiero agradecer al personal de salud de nuestra Diócesis que diariamente ofrece su servicio en favor de nuestros hermanos enfermos. Gracias hermanos médicos, personal de enfermería, seguridad, intendencia, cocina, administrativos, choferes, camilleros, entre otros. Gracias por su testimonio de amor y servicio por los seres humanos. Gracias porque todos los días salen de sus hogares a cuidar de nuestros enfermos con el temor y la angustia de contagiarse y contagiar a los suyos. Sepan que en toda la Diócesis los sacerdotes oramos por ustedes para que el Señor los bendiga, los fortalezca y los proteja de este mal que estamos padeciendo todos.

3. Los días más intensos de contagios y defunciones aún no acaban en el estado de Chiapas. Con mucha sensibilidad pastoral vemos cómo muchas familias solicitan la ayuda espiritual con la unción de enfermos o la celebración de los ritos funerarios para sus familiares. Sin embargo, la situación actual ha movido a varios sacerdotes a buscar maneras creativas en los medios de comunicación para hacer llegar la Gracia de Dios a las familias. Por tanto, recuerdo a mis hermanos sacerdotes que nuestra labor es una actividad esencial para la atención de los enfermos, de los difuntos y de sus familiares. En este tiempo de pandemia, es necesario celebrar la Eucaristía por los enfermos, los difuntos y pidiendo también por los deudos, pero a distancia, virtualmente, sin presencia física de fieles, de manera que los familiares encuentren en ello consuelo y fortaleza. Siéntase todo el pueblo acompañado por sus pastores que incansablemente oran por todos en estos tiempos difíciles.

4. El tiempo ordinario que hemos retomado nos permite vernos como Dios nos ve. El criterio fundamental para mirar la vida propia desde Dios es: amar siempre con el amor responsable con el que Dios nos ama. El amor nos lleva a soportar, a perdonar, a entregar la vida, el trabajo, la salud, sin esperar nada a cambio. El amor auténtico es grande como Dios y nos lleva a ser tan grandes como Dios espera que seamos. Amor de Padre que mira a su hijo. Esta mirada misericordiosa tiene que incluir también la casa común, la ecología, la madre naturaleza. Bendito sea Dios que nos permite retomar el camino del tiempo ordinario buscando nuevos caminos para crecer como personas y como cristianos siempre cuidando del medio ambiente.

5. El viernes 19 de junio, día del Sagrado Corazón de Jesús, celebraremos la clausura de la Jornada nacional de oración por los sacerdotes. Esta “Jornada nacional de oración por los sacerdotes mexicanos”, tuvo como objeto: orar, acompañar y ayudar a nuestros presbíteros, con el fin de tener sacerdotes, testigos mensajeros de esperanza, ante un nuevo comienzo que nos ha marcado la pandemia del COVID -19. La clausuraremos con la celebración de la Eucaristía y han pedido que un servidor sea el que la presida. La misa será transmitida por SIGNIS vía zoom a las 8:00am. Esperamos que mis hermanos sacerdotes busquen la manera de participar de esta celebración en las plataformas digitales.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Señora Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más vulnerables y enfermos, en esta pandemia.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula