Mensaje al Pueblo de Dios 23/20

Domingo XIII del tiempo ordinario

28 de junio del 2020

1. Querida familia Diocesana, en la lectura del Evangelio que hemos escuchado el Señor Jesús nos explica que el amor a Él no es excluyente sino incluyente. No se trata de dejar de lado los afectos o el amor a la familia a un lado. El Señor Jesús quiere que comprendamos que toda encomienda dentro de la comunidad implica una renuncia de sí mismo y entrega de la misma vida a los demás. No se puede realizar íntegramente una tarea que está por encima de nuestras fuerzas y cualidades sin la ayuda del Señor. Vivir estos tiempos de confinamiento responsable en casa con la oración, la lectura de la Sagrada Escritura y la comunión espiritual con Jesucristo nos ayudará a colocarlo en el centro de nuestra vida personal, familiar y comunitaria.

2. Hemos clausurado el ciclo formativo de nuestro Seminario Diocesano San José. Desde el inicio de la cuarentena los seminaristas están viviendo en su casa, junto con sus papás. Agradezco a los seminaristas y a la comunidad de sacerdotes formadores porque asumieron este tiempo de confinamiento en casa con responsabilidad y desde su hogar dieron lo mejor de sí para continuar con la formación sacerdotal. La formación no se clausura, no termina, continúa desde casa. Tengan en cuenta aquellos elementos esenciales que todo discípulo misionero debe cultivar siempre: la oración, la sinodalidad y la alegría. Una vocación no nace sola, crece y se forja en la oración, es decir, en el encuentro personal e íntimo con Jesucristo. La sinodalidad, que bien se entiende como caminar juntos, la pueden vivir en casa en primer lugar con sus papás y hermanos, incorporándose a las actividades cotidianas del hogar. Al referirme a la alegría, estoy hablando de ese gozo interno que viene del sabernos hijos amados de Dios. Vivan alegres y siendo felices ustedes harán felices a los demás. Con ocasión de la clausura del Seminario he dado a conocer los cambios que he previsto de nuestros formadores. Termina su servicio como responsable del Seminario Menor el P. Jesús Francisco Cruz Trujillo y lo asume el P. Jesús Sánchez López. Termina su servicio en la rectoría el P. Martín Moreno Fagoaga y lo asume el P. Hervin Reyes de Aquino. Agradezco de corazón el servicio que han desempeñado como formadores y ruego su oración por quienes inician.

3. Aún no podemos hablar en la Diócesis de una posible fecha de apertura de las Iglesias para la celebración de los sacramentos con participación de los fieles. Todavía no podemos garantizar un ambiente de sanidad en los espacios celebrativos. Los sigo invitando a quedarse en casa. Fortalezcamos las medidas de higiene y de sana distancia. Quedarnos en casa es un acto de responsabilidad y da caridad. Cuidándonos de manera personal, cuidamos de la comunidad. Seamos conscientes de la gravedad y de lo complicado de la situación actual y vivamos responsablemente este tiempo de confinamiento en el hogar.

4. Nuevamente quiero invitarlos a estar atentos y cumplir con las indicaciones que hemos dado sobre cómo actuar ante los fenómenos naturales. Especialmente me refiero a las lluvias y temblores. No nos acostumbremos a reaccionar como si nada fuera a pasar porque no sabemos cómo será el evento natural. Tomemos en serio las medidas de precaución que conocemos, pongámoslas en práctica y de esta forma iremos creciendo en la reducción de riesgos de desastres. Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Señora Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los enfermos, en esta pandemia.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula