Mensaje al Pueblo de Dios 24/20

Domingo XV del tiempo ordinario

12 de julio del 2020

1. Querida familia Diocesana, la enseñanza que recibimos en el Evangelio es por medio de la imagen del campesino. Lo propio del sembrador es preparar la tierra y sembrar la semilla, él no sabe qué cantidad de cosecha va a obtener. Esta imagen expresa la realidad de la palabra del Reino, es una palabra que en sí misma no es estéril, tiene la virtud de germinar y de dar frutos. De aquí viene la misión para toda la comunidad, nunca hay que dejar de sembrar porque siempre habrá frutos, poco o mucho pero siempre habrá frutos porque es el Señor quien hace germinar la semilla de la Palabra hasta dar sus frutos.

2. En nuestra Iglesia diocesana existe la expectativa por conocer cuándo podremos celebrar la Eucaristía con presencia de fieles y retomar nuestras labores pastorales. A mis hermanos sacerdotes les he enviado una carta donde les explico cuáles son las condiciones que debemos tomar en cuenta para la reapertura de los templos. Estas condiciones tienen presente las normas que la Secretaria de Salud va emitiendo. No obstante, el Estado de Chiapas se encuentra en semáforo rojo de la contingencia y los contagios y defunciones no disminuyen. Y mientras siga así sería irresponsable de nuestra parte reanudar los servicios.

3. Una realidad muy común entre nosotros es el de la contaminación de ríos y arroyos cuando inicia el tiempo de lluvias debido a que fácilmente nos deshacemos de la basura tirándola a las calles. Ésta termina en los causes de los ríos contaminándolos y provocando serios problemas en las partes bajas de la costa. Tenemos que crecer en la cultura del cuidado de la Casa Común. No se trata de tirar basura en las calles o de quemarla o de depositarla en los carros que la transportan a lugares de desechos municipales; más bien, se trata de producir la menor cantidad de basura usando el método de reducir, reutilizar y reciclar.

4. La realidad migratoria en la frontera sur de México requiere más atención por parte de las debidas autoridades. Durante la pandemia los migrantes están expuestos a contraer el virus y a transmitirlo. Los migrantes no están exentos al COVID-19, si bien es cierto que no podemos detener los flujos migratorios, sí podemos procurarles las medidas sanitarias en los lugares conglomerados como son parques, mercados, entre otros. La realidad es que muchos de ellos, mientras esperan sus trámites en migración, andan deambulando por las calles sin mascarillas. Ya que estamos aún en semáforo rojo, se necesita mayor atención a esta población y no dejarlos a la deriva.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Señora Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más vulnerables, en esta pandemia.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula