Mensaje al Pueblo de Dios 30/20

Domingo XXII del tiempo ordinario

30 de agosto del 2020

1. Querida familia Diocesana, en este domingo la Palabra de Dios nos ayuda a comprender que la relación del discípulo con el Señor no consiste en el aprendizaje de una doctrina o el cumplimiento de determinadas normas. La Biblia habla de esta relación usando términos como “alianza”, “amor”, “seguimiento”. Por un lado, el profeta Jeremías se confiesa seducido por Dios, atraído por su palabra que habita en lo más íntimo de su ser. En esa misma línea Pablo anima a los romanos a renovarse por dentro para comprender el querer de Dios. Finalmente, el Señor Jesús en el Evangelio llama una vez más a Pedro y a todos los discípulos a “ponerse detrás de él”, a seguirle para que descubran lo que significa cumplir la voluntad de Dios. Hoy en día como familia diocesana en camino debemos renovar nuestro amor en el seguimiento al Señor. Dios nos ama y quiere que nuestra vida se llene de su amor, pero eso sólo podremos lograrlo estando junto a Él.

2. Agradecemos a Dios el período de ordenaciones diaconales que hemos iniciado. Seguimos encomendando a Dios nuestro Padre el ministerio de nuestros hermanos que ya han sido o serán ordenados diáconos para que puedan vivir su ministerio en la alegría del Señor Jesús. Junto a esta alegría, también viviremos el mes de septiembre como un tiempo dedicado a valorar y recuperar el amor a la Sagrada Escritura en nuestra vida. En el tiempo de la Pandemia grande ha sido la ayuda de la Palabra de Dios para mantener nuestra comunión con Él. Deseo que este mes continuemos en ese ritmo y dinámica de amor y apertura a la Palabra de Dios.

3. En nuestro Estado de Chiapas hemos sido coloreados con amarillo por el semáforo sanitario. Aunque este color del semáforo permite ir realizando acciones de la vida cotidiana con más regularidad les recordamos que no debemos bajar la guardia y seguir con las medidas de sanidad e higiene que hemos aprendido. Si no queremos detonar un período de rebrote cumplamos con la sana distancia quedándonos en casa. Junto a esta recomendación quiero anunciarles que en los próximos días será entregada una segunda carta pastoral que pretende ayudarnos a seguir caminando juntos en la Diócesis; y en comunidad podamos ir saliendo de esta pandemia que ha traído dolor, enfermedad y muerte.

4. Como parte del pueblo de México, la Iglesia se alegra por el inicio del curso escolar 2020-2021. Se ha comenzado partiendo de la realidad: tiempos de cuidado de la salud, aprendizajes promovidos a distancia, casa convertida en aula, con los recursos didácticos que están disponibles. Son retos muy grandes para todos los agentes que participan del proceso educativo en todos los niveles, pero todos hemos de mirar con amor y esperanza a los niños, adolescentes y jóvenes, para superarlos con una creatividad generosa. La Secretaría de Educación Pública ofrece con un esfuerzo titánico el Programa Aprende en casa 2; los padres y madres de familia han de saber acompañar a sus hijos, con las indicaciones claras y constante de los maestros y maestras, que va desde el estar pendiente de los horarios de la programación televisiva o radiofónica o de recoger los cuadernillos impresos, o del uso de plataformas digitales, hasta poner el esfuerzo paciente porque los hijos logren los aprendizajes esperados. Es un gran desafío para los docentes crear para los alumnos una comunidad de aprendizaje con medios unidireccionales. Por eso, invitamos a dar un paso más a las instancias gubernamentales pertinentes, empresas y sociedad con el impulso de programas subsidiarios que incentive el acceso de manera solidaria y equitativa a la conectividad y de equipos tecnológicos, para promover, donde sí es posible, un proceso más diversificado de recursos didácticos. Los docentes con su generosidad demostrada han de capacitarse para las habilidades digitales que les permita responder al momento que vivimos. Cada uno poniendo su grano de arena hemos de evitar crear una nueva distancia en la sociedad: la brecha digital. Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Reina la Inmaculada Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más pobres y vulnerables en esta pandemia.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula