Mensaje al Pueblo de Dios 32/20

Domingo XXIV del tiempo ordinario

13 de septiembre del 2020

1. Querida familia Diocesana, en este domingo la Palabra de Dios contiene una importante enseñanza sobre el perdón como vínculo que nos une a Dios y al prójimo. En el texto del Eclesiástico, que encontramos en la primera lectura, el perdón que se da al hermano es condición del perdón que se recibe de Dios. Esta misma idea se encuentra en el Evangelio: Dios mismo es propuesto como maestro del perdón perfecto. Por eso el salmo canta una bendición al Señor, cuyo amor se levanta sobre sus fieles alejando de ellos sus crímenes. Probablemente en nuestro corazón haya algún sentimiento de enojo o venganza hacia alguien, sea esta Palabra una voz de Dios que nos recuerda que somos de Él, somos del Amor y estamos llamados a vivir el amor en el perdón.

2. En los próximos días varios países de Latinoamérica celebran los inicios del movimiento de independencia. México celebra este año el 210 aniversario de este momento que buscó la libertad del País. Es una oportunidad maravillosa para agradecer a Dios por este don: la libertad. Pero también es un momento histórico para seguir promoviendo la libertad en muchos sectores de la sociedad mexicana. Pidamos a nuestro Padre Dios que seamos un País libre para amar, servir, vivir la justicia y honestidad, pero sobre todo que seamos una nación libre de todos aquellos males que no nos permiten ser felices y auténticos hijos de Dios.

3. El próximo 14 de septiembre doy gracias a Dios por cumplir dos años de caminar juntos en esta Iglesia diocesana. Me encomiendo a sus oraciones para que el Señor me permita ser el pastor y hermano mayor que necesitan; para que siga siendo dócil a su voz y escuche lo que Él me pide; para ser el Obispo que los ayude a configurarse con Cristo, camino de conversión y solidaridad; y los ayude a transformar la realidad y vivir los valores del Reino de Dios.

4. Con ocasión de este segundo aniversario les anuncio con alegría la entrega de la segunda carta pastoral que lleva como título: La necesidad y la belleza de caminar juntos -Iglesia sinodal- cum Petro et sub petro (con Pedro y bajo Pedro). Hace un año les hacía entrega de la primera carta pastoral donde los motivaba a caminar juntos; les pido que quienes aún no la conocen hagan lo posible por leerla. En esta segunda carta les quiero alentar a caminar, pero a caminar juntos. Ya en su contenido encontrarán toda la espiritualidad bíblica y teológica con la que quiero animarlos a vivir en la Diócesis. A partir del lunes estará a disposición de todos en la librería diocesana en la ciudad de Tapachula.

5. Del 1 de septiembre al 4 de octubre la Iglesia celebra, en unión con cristianos de todo el mundo, “el Tiempo de la Creación”, esto se refiere a vivir un periodo en el que se invita a rezar por el cuidado de la creación y a organizar actividades que promuevan la conciencia ecológica integral. En nuestra Iglesia diocesana celebramos ahora la semana de la ecología en torno a la fiesta de San Isidro labrador el 15 de mayo. Sin embargo, por la ubicación geográfica y por los riesgos que conlleva el descuido de la Casa común he insistido en estos mensajes dominicales la importancia y necesidad de cuidar la ecología.

El Papa Francisco nos recuerda en la Encíclica Laudato Sí: “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta” (48). Que este mensaje del Santo padre y nuestras celebraciones por la libertad del País nos ayuden a velar por los más necesitados, entre ellos, la Casa común.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Reina la Inmaculada Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más pobres y vulnerables en esta pandemia.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula