Mensaje al Pueblo de Dios 33/20

Domingo XXV del tiempo ordinario

20 de septiembre del 2020

1. Querida familia Diocesana, en este domingo la Palabra de Dios pone ante nuestros ojos el rostro de un Dios que, como siempre, nos sorprende con su amor. Todavía es grande la distancia entre sus proyectos y los nuestros, como dice Isaías en la primera lectura. Y tal como nos sugiere el Evangelio en todo momento el Señor sobrepasa hasta el infinito nuestras expectativas, desbaratando nuestra manera de comprender nuestra relación con Él y con los hermanos. Dios nos sigue llamando a trabajar en su viña. Que al atardecer de cada jornada podamos decir, como san Pablo a los cristianos de Filipos, para nosotros la vida es Cristo.

2. El próximo jueves 24 de septiembre viviremos, con el favor de Dios, nuestro retiro todos los sacerdotes de nuestra familia diocesana. Dios nos permita encontrarnos y compartir las experiencias de nuestra respuesta vocacional en medio de la pandemia. Ese día, entregaremos la segunda Carta Pastoral a todos los presbíteros; también presentaremos a los cinco nuevos diáconos y trataremos algunos asuntos pastorales que urgen atender. Convoco a tos mis hermanos a participar de este encuentro. Encomiendo a la oración de toda la familia diocesana nuestro encuentro sacerdotal.

3. Las condiciones de la carretera costera son preocupantes debido a los numerosos baches. El riesgo de accidentes aumenta con los estragos que las lluvias intensas ocasionan en la carpeta asfáltica. Desafortunadamente los trabajos de mejora han dilatado bastante. Ha crecido mi preocupación porque los accidentes y las perdidas humanas y materiales son demasiadas. Quiero invitarlos a trasladarnos con responsabilidad y prudencia por estas vías y así evitar accidentes y congestionamientos viales.

4. En la Casa Común, en la naturaleza, encontramos las primeras palabras de Dios. “La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia?”. Sin lugar a dudas debemos luchar por obtener esa ecología integral que el Papa nos invita a realizar, esto implica dedicar algo de tiempo para rescatar la armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestra manera de vivir y contemplar al Creador que está en medio de nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia no debe ser elaborada sino descubierta, develada.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Reina la Inmaculada Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más pobres y vulnerables en esta pandemia.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula