Mensaje al Pueblo de Dios 34/20

Domingo XXVI del tiempo ordinario

27 de septiembre del 2020

1. Querida familia Diocesana, en este domingo en la Palabra de Dios somos invitados a reflexionar sobre la responsabilidad personal ante la llamada de Dios. Esta idea la vemos clara en la propuesta del profeta Ezequiel: es necesario convertirse a la justicia de Dios para recibir su promesa de vida. En esa misma línea, en el Evangelio leemos que la invitación está hecha, y que no basta obedecer sólo de palabra. Hay que cumplir la voluntad de Dios. De igual forma, San Pablo en su Carta a los Filipenses propone el modelo: Cristo, el propio hijo de Dios, es obediente al Padre hasta las últimas consecuencias. Cumplir la voluntad de Dios no es complicado, basta con hacer las cosas sencillas y pequeñas con mucho amor a través de sus hijos.

2. Este domingo 27 de septiembre el Santo Padre, el Papa Francisco, nos invita a unirnos a todos a celebrar la 106ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado con el título: Como Jesucristo, obligado a huir. En este mensaje centra su atención en el cuidado pastoral de los desplazados internos; es por ello que nuestra Iglesia diocesana de Tapachula haciendo eco a las palabras del Santo Padre, queremos seguir acompañando a nuestros hermanos migrantes y refugiados. Las migraciones en nuestra frontera se están volviendo más complejas por las situaciones que estamos padeciendo a nivel mundial con el COVID-19; después que Guatemala abrió sus fronteras se hizo notar muy considerablemente la presencia de hermanos migrantes en busca de apoyo, en el que nuestro albergue diocesano Belén está realizando la pastoral de contención para brindarles lo que se requiera en el momento de necesidad. Estamos viendo ingresar a familias completas con cuadros complicados de salud. Particular preocupación nos generan las mujeres embarazadas, los niños y las personas de la tercera edad. Pedimos a los tres niveles de gobierno que procuren no bajar la guardia y que procuren el bienestar de estos hermanos migrantes por nuestro territorio. Nos unimos a la invitación que el Santo Padre nos está pidiendo como Iglesia a “acoger”, “proteger”, “promover” e “integrar” a los migrantes y refugiados en nuestra sociedad.

3. Nuevamente tenemos que insistir en el cuidado de la higiene y prevención de la propagación de coronavirus. Es muy palpable y sentido en la comunidad cómo se han ido relajando las normas de sanidad. Evitemos que el numero de contagios vuelva a aumentar.

4. Cuidar de la Casa común se ha convertido en una necesidad muy grande en nuestra región. Es sí o sí la decisión de entrarle juntos como Iglesia sinodal a este tema. El Papa Francisco nos recuerda en su encíclica Laudato Sí “Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad”. Caminemos y colaboremos juntos en el asunto de cuidar la naturaleza y estaremos asegurando un mundo mejor a nuestros familiares.

Dios nuestro Padre, por intercesión de Nuestra Reina la Inmaculada Margarita Concepción y de San José, nos proteja y custodie a todos, en especial a los más pobres y vulnerables en esta pandemia.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula