Mensaje al Pueblo de Dios 39/20

Solemnidad de todos los santos

01 de noviembre del 2020

1. Querida familia diocesana, hoy celebramos la solemnidad de todos los santos. Lo que hoy celebramos es el amor de Dios, que ya ha acogido a los que nos han precedido y lo que nos espera a los que todavía estamos en camino. Lo más importante de la vida cristiana es ser y no perder nunca la imagen de hijo de Dios, tal y como lo hicieron y vivieron los santos. La Palabra de Dios nos presenta hoy la realidad de una multitud de santos anónimos, plenos de vida evangélica, de experiencia de Dios, de sentimientos y obras de caridad. Y esto porque el prototipo divino que marca su vida no es otro que el ser hijos de Dios. Haciendo esto más concreto, podemos decir con el evangelio de hoy que la santidad vivida por Jesús es un camino de bondad y felicidad. Sea la santidad un camino que recorramos cada día.

2. Este año la fiesta de los fieles difuntos toma una manera distinta de celebrarse debido a la pandemia por el COVID-19. No podemos realizarla como estábamos acostumbrados según nuestras tradiciones. Acudir a los panteones y recordar a nuestros difuntos en los cementerios hoy se convierte en una responsabilidad importante que cada uno debe asumir para evitar los contagios y el rebrote de la pandemia del coronavirus. Oremos, recordemos y celebremos a nuestros fieles difuntos desde casa. Ruego a mis hermanos sacerdotes celebrar la eucaristía del 2 de noviembre por los fieles difuntos.

3. Este año hemos caminado y vamos saliendo juntos de esta pandemia. Sin embargo, necesitamos sumar esfuerzos entre todos para evitar que la curva de contagios por el coronavirus aumente. Las fiestas Guadalupanas de este año parece que también tomarán un matiz distinto de celebrarse. Nuestra Madre de Guadalupe ama mucho al pueblo mexicano y nosotros debemos amarnos también cuidando la salud integral. Continuemos guardando las medidas de sanidad e higiene, mantengamos la guardia en el cuidado de las indicaciones para la sanitización de todo lo que tocamos y así podamos salir rápido de esta pandemia.

4. Nos unimos en oración con la hermana Diócesis de Tehuantepec por el llamado a la vida eterna que ha recibido Monseñor Arturo Lona, quien era obispo emérito de esa comunidad. Agradecemos Dios por la vida y el testimonio evangélico de caridad cristiana en favor de los más desprotegidos.

Que el Señor Jesús, acompañado de la Virgen María y de San José, nos ayude a vivir como peregrinos en este mundo y nos anime en nuestro esfuerzo por vivir la caridad cristiana.

Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula