Comunicado de prensa 047/19

XXXII domingo del tiempo ordinario

10 de noviembre de 2019

1. Estimados hermanos que peregrinan en la Diócesis de Tapachula, en la Palabra de Dios de este domingo el Señor nos invita a recordar que como cristianos estamos llamados a creer en la resurrección de los muertos. ¿Hay algún cambio en la persona que cree en la Vida eterna? Claro, el cristiano no puede vivir igual que alguien que no cree en la vida eterna. Creer en la resurrección se nos debe notar y debe invitar a los demás a creer en Jesús, de manera especial en el testimonio y defensa de la vida.

2. Nuevamente queremos reconocer el esfuerzo heroico que muchas personas hacen por integrar a los migrantes en la vida cotidiana de la Diócesis. Tanto extracontinentales como centroamericanos han enriquecido nuestra cultura con la originalidad de sus países de origen. Sin embargo, queremos alentar el trabajo de atención a los migrantes, especialmente urgimos a las autoridades mexicanas a actuar con honestidad y rapidez en los tramites que nuestros hermanos necesitan. El Papa Francisco nos ha dicho que el temor a estas personas desconocidas “es legítimo, también porque falta preparación para este encuentro”, pero dijo: “el problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas”.

3. El Papa San Juan Pablo II en el discurso inaugural de la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del caribe señaló que la familia y la vida exigen “toda la atención” del Pueblo de Dios en los tiempos actuales: « el futuro de la humanidad se fragua en la familia; por consiguiente, es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia». Como se puede advertir, el Santo Padre junta en el marco de la promoción humana la realidad de la familia con la defensa de la vida. No podemos permitir convertirnos en una sociedad que busque o permita la cultura de la muerte. Sería incongruente que nos duelan las muertes por la violencia en el País, los bosques y reservas naturales que se pierden en el mundo y que no nos duela cómo pierde la vida un niño no nacido.

4. En días pasados ha concluido la reunión sinodal sobre la Amazonía en Roma. Durante el desarrollo de este Sínodo hemos conocido cómo los indígenas de esta región tienen un aprecio alto a la madre tierra. Muchas de las injusticias que se viven en esa región del mundo también se viven en nuestro Estado de Chiapas. La madre tierra, la que nos cobija, nos alimenta, nos provee de lo necesario para vivir está siendo amenazada y destruida por el egoísmo de algunos. La Selva, las reservas naturales y los bosques de Chiapas son talados y destruidos y nadie dice nada. Como cristianos unamos nuestra voz y pidamos que las autoridades velen por la casa común, en la que todos vivimos.

5. Que la Sagrada Familia de Nazaret nos acompañe en nuestros propósitos de cuidar, promover y comunicar el don de la vida y nos ayude a transmitir el amor de Dios que siempre está con nosotros.


Fraternalmente

+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula