CARTA A LA FAMILIA DIOCESANA

#DiosNosAmaNosCuidamosYLosCuidamos

ANTE EL COVID-19

Tapachula, Chiapas, México

Marzo 19 del 2020


Al Padre Diácono y a los Presbíteros
A las Religiosas y Religiosos
A los Agentes de pastoral y a todo el pueblo de Dios
A quienes tienen la bondad de escucharnos y a todas las personas de buena voluntad


1. Este es el tiempo favorable; este es el día de la salvación (2 Co 6,2b). Muy queridas hermanas y hermanos. Les saludo con fortaleza y esperanza en estos tiempos turbulentos que vamos viviendo en medio de la angustia, el nerviosismo y el temor, a causa de la aparición y propagación del virus COVID-19 que, día a día, va convirtiéndose en un problema mayor y más grave. A medida que el tiempo pasa y el virus gana terreno, crece también la incertidumbre y la desesperación de la autoridad que tiene como primera tarea la seguridad del pueblo, y el temor de la gente que se siente cada vez más asediada por esta grave emergencia de salud.

Esta contingencia de salud ha suscitado una infinidad de voces y opiniones que, por momentos, nos asfixian, quitándonos la paz que nos permitiría discernir con tranquilidad qué hacer ante esta situación. Como pastor que camina en medio de su pueblo, quiero invitarlos a detenernos tantito, mirémonos a nosotros mismos y veamos a nuestro alrededor. Contemplemos a Dios que es nuestro Padre, un Padre que nunca ha dejado solos a sus hijos, sintamos que estamos seguros. Miremos a nuestros hermanos, Dios los ha puesto para cuidarnos y para que nosotros, igual, cuidemos de ellos. Contemplemos a Jesús que prometió estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo [Mt 28,20]. Sintamos la cercanía de mamá María que nos invita, como hijos suyos, a mantenernos unidos y a caminar juntos, de forma especial en este tramo difícil de nuestra historia. Contemplemos, sintamos y agradezcamos a Dios que no estamos solos. Él camina en medio de nosotros.

2. Ayer reuní y escuché a las hermanas Religiosas, al Padre Diácono y a los hermanos Presbíteros que integran la Vicaría de Pastoral y a los sacerdotes foráneos. Después de haber discernido juntos la situación que estamos viviendo, considero oportuno que, con buena disposición, con corazón de hermanos y con preocupación responsable de unos por otros, tengamos a bien atender con solicitud e incorporar a la vida de sus familias parroquiales estas indicaciones que, como signo del amor de Dios por nosotros y por nuestros hermanos, nos ayudarán a vivir con espíritu cristiano este tiempo de gracia y con amor responsable esta emergencia de salud:

a) Los sacerdotes, a reserva de la evolución de la emergencia de salud, seguirán celebrando la Eucaristía en domingo y en los otros días de la semana. Pongan especial cuidado, hermanos Presbíteros, en estar atentos y observar con sumo cuidado las indicaciones que para este caso emita tanto la Secretaría de Salud a nivel federal, como la autoridad estatal y municipal.

b) Cuiden los sacerdotes que, para las celebraciones Eucarísticas, en la entrada de los templos, haya gel antibacterial a disposición de los fieles que participen de la celebración. Observen la distancia de persona a persona que ha indicado la OMS. Indiquen y expliquen a los fieles que el rito de la paz se seguirá haciendo con una inclinación de cabeza y la comunión -como indicamos ya en los dos últimos comunicados dominicales- se recibirá en la mano izquierda, para comulgar con la mano derecha delante del sacerdote o del ministro que la distribuya. Por razón de higiene, la ofrenda se recibirá al final de la Santa Misa.

c) A fin de evitar las aglomeraciones y cuidar la sana distancia, pido a cada Párroco valore la conveniencia de aumentar el número de celebraciones eucarísticas para que los fieles asistan en menor número a cada celebración. Donde se pueda, traten los Párrocos de celebrar la Santa Misa al aire libre o en lugares despejados.

d) Encomiendo a todas las familias parroquiales, coordinados por sus sacerdotes, estar atentos a las necesidades de las personas más vulnerables de su comunidad. Procuren, hasta donde sea posible, ayudarlos en sus necesidades básicas, en caso de que así lo requieran. Acompañemos pastoralmente a los enfermos, sin descuidar las medidas de prevención y estando al tanto de la situación de cada uno de ellos. Hermanos presbíteros, sigan administrando el sacramento de la reconciliación a los que lo soliciten, observando las medidas de higiene y sana distancia. Mantengan abiertos los templos e higiénicamente dispuestos para la adoración diaria frente al Santísimo Sacramento.

e) Como obispo de esta Iglesia, otorgo la dispensa de la obligación de asistir a la Santa Misa dominical, a los fieles que -en conciencia- no pueden o no deben asistir a la misa dominical como medida preventiva ante un posible contagio y los exhorto a que participen a través de los diferentes medios de comunicación (cfr. CIC 87 &1; 1245 y 1247).

f) Evitemos todo encuentro pastoral durante el tiempo que dure la contingencia sanitaria: retiros, asambleas, catequesis, vía crucis de los viernes de cuaresma, actos penitenciales, cursos o cualquier otra reunión que ponga en riesgo la salud de las personas.

g) Las obras de caridad que se realizan de manera ordinaria como llevar comida a los albergues, hospitales o cárceles podemos seguirlas realizando, en comunicación con la autoridad correspondiente y obedeciendo las indicaciones que ellos dispongan.

h) A nivel Diócesis (www.diocesisdetapachula.cat.lat), a través de las redes sociales, ofrecemos espacios de oración para que desde el lugar en el que se encuentran puedan unirse diariamente: Santo Rosario 12:00 hrs, Vía Crucis 15:00 hrs (los viernes), Eucaristía 19:00 hrs.

i) Oportunamente les comunicaré sobre las medidas que tomaremos, según nos vayan informando las autoridades federales, estatales y municipales, durante la semana santa y el tiempo pascual.

j) Es muy importante que todos hagamos un esfuerzo grande por mantenernos informados. Estemos atentos, por favor.

Que San José, patrono de nuestra familia diocesana, y Margarita Concepción nos ayuden a vivir este tiempo de gracia cuidando nuestra salud y cuidando la salud de los demás.

Con mi oración y sentido afecto,


+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula