TERCERA CARTA A LA FAMILIA DIOCESANA

#DiosNosAmaNosCuidamosYLosCuidamos

ANTE EL COVID-19

A mi hermano diácono 
A mis hermanos sacerdotes 
A mis hermanos religiosos y religiosas 
A todos los católicos y personas de buena voluntad que acogen nuestra palabra: 

Muy querida familia diocesana, un mes después de la segunda comunicación a propósito de esta emergencia de salud por la COVID-19, les saludo con la fortaleza de saber que Dios nuestro Padre nos ama, nos acompaña y, en todo momento, en especial en estos tiempos de vida en casa, nos muestra su cercanía y su amor. Dios llene de prudencia, fortaleza, alegría y esperanza a cada uno de Ustedes.

Mi primera palabra quiere expresar el gusto de saber que, al leer estas líneas, pese al gris momento histórico que estamos viviendo, su corazón se inunda de alegría. Estamos en el tiempo de la madre de todas las fiestas, las fiestas pascuales, la fiesta de la vida, la fiesta que celebra el alto que puso el Señor Jesús a la historia para que, con su encarnación, vida, muerte, resurrección, ascensión y envío del Espíritu Santo, nos volviera a poner en el camino de la salvación.

La salvación es el proyecto que Dios ha pensado para nosotros, proyecto con el que nuestro Padre Dios quiere que podamos alcanzar la plenitud de lo que somos, hijos suyos, creados a su imagen y semejanza. Extraviados en el andar del tiempo de este proyecto que Dios ha preparado para nosotros, envió a su Hijo único, Jesús de Nazareth, el hombre verdadero, nacido de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, para que, con su ser y su quehacer asumido hasta la muerte en cruz, nos pusiera de nuevo en elcamino del proyecto de Dios, en el camino de la salvación.

Este ponernos de nuevo en el camino de la salvación es el acontecimiento de la redención que celebramos con gozo. La redención sana nuestro ser y nuestra historia y nos empuja a entrar en el gozo del hombre redimido, el hombre alegre que tienen conciencia de cuánto le ama Dios su Padre. Esta conciencia del amor que Dios nos tiene es la que nos permite ver cada situación, incluso estos días de oscuridad, como un tiempo de gracia en el que hemos de agradecer a Dios la vida, valorarla de nuevo y redimensionarla, sabiendo que vivimos en medio de una casa, la casa común que Dios hizo para nosotros y que, quizás, hemos descuidado como descuidamos a veces nuestra propia vida y la de aquellos que Dios pone junto a nosotros para cuidarlos.

Hermanos Agentes de pastoral y fieles creyentes en el Señor Jesús, cómo no decírselos, los extrañamos mucho en las celebraciones del Triduo Pascual, pero teníamos la certeza que Ustedes, desde su casa, estaban unidos a la celebración del Misterio. Es bueno que tengan presente que, tanto un servidor como cada Párroco en su familia parroquial, todos los días ofrecemos la Santa Eucaristía por Ustedes, por su salud, por quienes trabajan en los hospitales en la atención de nuestros hermanos enfermos, a todos: Dios cuide de Ustedes, les dé salud, fortaleza y esperanza.

Como podrán haber escuchado en los medios informativos, desde el 21 de abril, entramos en la Fase 3 de esta emergencia de salud. Esto significa que el número de contagios ha aumentado de forma considerable, los casos confirmados ya no se cuentan por cientos, sino por miles, no se trata de casos importados sino de contagios entre la población local y hemos de poner especial atención a las indicaciones que se den, para tratar de evitar el número de contagios, así como el aumento crítico de quienes requirieran los servicios de hospitalización y cuidar así que el sistema de salud no llegue a saturarse con riesgo de colapsar.

Para esta Fase no se implementan medidas nuevas, sólo se nos pide de parte de la autoridad federal que pongamos mucho cuidado en atender con mucha responsabilidad a las indicaciones que ya se nos dieron: mantenernos en casa, cuidar la sana distancia, el lavado frecuente de las manos, el saludo sin acercarnos, el cierre de playas y centros de reunión, evitar las aglomeraciones y mantenerse informados. Procuren seguir la información de la Secretaría de Salud y eviten la información falsa, los rumores e imaginaciones que circulan en las redes sociales. Invitamos a quienes a estas alturas no se convencen aún de la gravedad de esta situación: tengan la bondad de atender a las indicaciones que se nos van dando a todos, hagámoslo por amor a nuestra familia.

A los hermanos de la comunidad eclesial les recordamos que nuestros sacerdotes, desde hace más de un mes, están celebrando en privado, sin asistencia de fieles, cumpliendo así uno de los deberes más delicados del ministerio, para pedir a Dios por todos aquellos que el Señor les ha encomendado. Cuando tengan necesidad de pedir por una intención particular, tengan la bondad de hacerla llegar a ellos, con la tranquilidad que les atenderán y pedirán por Ustedes. Y a Ustedes mis hermanos sacerdotes les ruego que estén muy cercanos, a través de los medios electrónicos disponibles a su alcance, y atentos para favorecer también la caridad con los que menos tienen, procurando los cuidados de salud que se requieren.

A las comunidades que en este tiempo de emergencia de salud les llegara la fecha de celebrar su Fiesta Patronal les pedimos que, este año, cada familia, en la oración que haga cada día al Señor recuerde el motivo de la fiesta patronal, pero eviten reunirse para celebrar. Cada día la Dimensión de Pastoral Bíblica ofrecerá un subsidio, el alimento del Pan de la Palabra, para la oración en familia; procuren los Párrocos hacerlo llegar a sus comunidades.

Han comenzado las clases a través de la TV y del Internet, invitamos a todos los estudiantes a estar al tanto de sus horarios de clases, seguir las sesiones con atención y hacer las actividades correspondientes para ir llenando su carpeta de evidencias que les servirá cuando vuelvan al salón de clases.

Dios nos proteja y, por intercesión de san José y Margarita Concepción, cuide de nosotros.

Dado el jueves 23 de abril del 2020.


+ Jaime Calderón Calderón

VIII Obispo de Tapachula